Lisboa Madrid UN EXCELENTE LIBRO SOBRE EL DUERO “Corazón de roble. Viaje por el Duero desde Urbión a Oporto”
Janeiro 2010 / Enero 2010 Autor : Ernesto Escapa
Hizo su laudatio al cuadrado un tercer leonés y académico, Luis Mateo Díaz, por lo que, tras lo dicho por él, carecen de interés los juicios que podamos emitir los simples aficionados, aunque seamos bibliófilos. No obstante, me dirijo a quienes no le escucharon, recomendando desinteresadamente que conozcan – y si pueden adquieran y regalen en estas fechas navideñas -, esta joya de la bibliografía de nuestra Comunidad, y la preterida región transfronteriza portuguesa. Por eso, para Escapa supongo que era inevitable iniciar el texto con la reproducción del conocido poema de Unamuno “Durium-Duero-Douro”. No es fácil en 360 páginas juntar tanta erudición, poesía y hermosas imágenes, agrupadas bajo un título de verso machadiano : “El Duero cruza el corazón de roble de Iberia y Castilla”. Lo merecía el valle y la cuenca del río, que - como sostiene en Mi comentario se ceñirá breves menciones de los capítulos que mas pueden interesar a “Contrabando”, nacido precisamente para la región transfronteriza, y que pretende aumentar – entre otros -, “los lazos culturales e históricos” (según leo en el Estatuto Editorial del número cero), y que es un periódico “potenciador de cultura”. De ahí que comience esta glosa en el capítulo que Escapa llama los Arribes de Viriato, que se inicia con un texto de aquel sayagués, carpintero, poeta y ferroviario – “descarriló” al comienzo de la democracia -, Justo Alejo, cuando el viajero llega “al confín remoto de esta zona de la comarca zamorana de Sayago, que tiene por nombre, según el decir sea llano, geográfico, literario o vernáculo, los de arribanzos, arribes o raya de Portugal...Del lado de allá, la tierra portuguesa presenta un paisaje mas agrario y elaborado; del lado de acá, el peñascal barroco y sombrío asciende con brusquedad...” Entre esos peñascales hay barro para que lo cuezan en Pereruela, como sabemos los muchos usuarios de sus pucheros y platos eternos. El sociólogo zamorano Octavio Uña elogia la ancestral sabiduría artesana de los de Perigüela: “Alfarero que domas las entrañas/a esta tierra en el horno”. Pero también en aquellos berrocales nació aquel pastor lusitano que hostilizó a las legiones de Roma, venciendo en el Cerro de las Espadas, dejando historias legendarias, algún topónimo que evoca sin duda una victoria - el lugar de Gáname -, y en Torrefrades un edificio del XVIII conocido como Casa de Viriato. De aquellos tiempos proceden los numerosos rosetones fúnebres y estelas romanas que los pobladores han incorporado a los muros de mampuesto de las casas rurales, aunque el autor se complace también en tratar de las sencillas piedras hincadas, los hornos, cabañales y chiviteras. Una de las sorprendentes apreciaciones y descubrimientos de Escapa es el vuelo del abismo que sobre el Duero hace el puente de José Eugenio Ribera en Pino de Oro, cerca de donde el Nobel Saramago “echó su seráfico sermón a los peces” (¿), porque el autor sostiene que es “el mas bello de cuantos salvan los ríos de España” Tiene que acudir también a Unamuno para iniciar el capítulo El Refugio del último Rey Godo, en el que se da “vista a Fermoselle, encaramada sobre peñascos, cual para ver como se abrazan Tormes y Duero”. Entre las muchas leyendas que recoge el autor, en esa zona entre Miranda de Douro y Bemposta, está la de la princesa nórdica embaucada por un príncipe árabe refugiado en Y es en este capítulo donde es inevitable que aparezca Miguel Torga, que entre las gentes de Si se me permite una incursión personal en el comentario, diré que el lugar donde se abrazan el Duero y el Tormes, se conoce expresivamente como Entrambasaguas o Ambasaguas, con la misma simplicidad que el Mediterráneo fue bautizado por estar en medio de las tierras. Y en su término, el de Villarino, nació uno de los hombres mas importantes de la cultura española que dio el siglo XX, José Miguel Ullán. Cuando murió en mayo pasado escribí en Y enseguida los Balcones de vértigo , comenzando por el Pozo de los Humos, entre Pereña y Masueco, donde Unamuno fue por vez primera el año que dio nombre a su célebre generación, “por una deliciosa quebrada, festoneada de frutales, hasta avistar el agreste paisaje...A un lado se alza, dominando la barranca, un inmenso cuchillo de roca, y tras él se pierde la garganta del río”. Ledesma es el “Centinela de Poniente”, y su comarca, Concluye esta parte con el recuerdo de la explotación a cielo abierto de las minas de wolfran en Barruecopardo, y el relato de aquella épica por el escritor nacido en Salamanca, pero oriundo de Hinojosa, Luciano González Egido en “Cuentos del lejano Oeste”. Me parece oportuno añadir, opinar aquí, que Luciano, con aquel entrañable Miguel Torga – el de las piedras lavadas, los cuentos y relatos, no sólo poeta -, es acaso el mejor escritor ibérico procedente de esos parajes a que el libro se refiere. Los tiene tan entrañados que en otra de sus novelas – todas “salmantinas” -, “El ocaso del sol”, describe magistralmente, ya en la primera página, una finquita del lugar, que a quienes conocen la zona, les recordará tantas otras : “Era un terreno encrespado y violento, que se iba levantando hasta terminar en un sierro dentellado, que agredía el horizonte y dejaba caer una interminable escombrera de piedras de cuarzo blanco y gejos veteados de amarillo, que se deshacía sobre la ladera como una ola de cascajo” . Y parece obligado dar la noticia de que “Los túneles del paraíso”, de cuya obra se hacía una reseña en el número cero de esta publicación – pior referirse a la penosa construcción del ferrocarril a Portugal -, acaba de ser premiada por Seguidamente nos encontramos con Un vergel entre rocas, que forman en el lado español Vilvestre y Saucelle y en la orilla portuguesa Freixo de Espada á Cinta, con varios edicificios de estilo manuelino, y que encarna la transición entre la ribera y la sierra, con cultivos cálidos como olivos, naranjos, viñedos, almendros..., la patria del poeta Guerra Junqueira. Y de inmediato el Parque Natural del Douro - el segundo mas importante del país hermano, tras Y por ceñirnos al espacio prometido – fronterizo y de papel -, concluiremos con Un muelle de agua dulce, que como intuirá el lector recorre Lumbrales, cuyo ducado se le concedió al impulsor portugués del ferrocarril (del que ya hemos hecho mención), Ricardo Pinto da Costa, e Hinojosa y El libro es mucho mas que estas torpes provocaciones que he querido perpetrar, invitando al disfrute de su lectura, y a los turistas, viajeros, excursionistas o senderistas, para que visiten alguna de sus interesantes poblaciones o restos históricos, así como sus valles, sierros, oteadores, cascadas o barrancas. Los paisajes y lugares que tan magistralmente describieron Torga o Unamuno, y actualmente González Egido, están a disposición de todos, también de usted, lector, que ha tenido la paciencia de llegar hasta aquí.
Alberto ESTELLA |
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